Lo que
conseguimos con esta energía es liberar los bloqueos energéticos que se han
producido a través de experiencias traumáticas o problemas. Estos bloqueos son
los que impiden que la energía circule libremente por nuestro cuerpo, causando
trastornos físicos, mentales, emocionales y/o espirituales.
Por
estos motivos, el Reiki es aconsejable también en casos de dolores,
enfermedades…porque se cree que toda dolencia o enfermedad proviene de un
desequilibrio emocional. Cada uno de nosotros tenemos un estado interior
distinto, un cuerpo distinto y un mundo emocional diferente, pero la energía es
la que nos puede dar el equilibrio y la sanación. Además, el cuerpo tiene una
propiedad muy importante que es la de autocuración y el Reiki nos ayuda a
recordarla, empezando por la gran relajación que se siente en una sesión.